El Nadador
El Nadador
Estás en la ola.
A veces, como un tierno bebé en el vientre materno,
A veces, como lo hizo una vez el viajero en su barca,
Siempre dentro de ella.
Sin embargo, nunca podrás tocar la ola.
Porque si la tocaras, la ola no podría existir.
Una tabla de surf, una barca, una membrana ovular. Lo que sea.
Bloqueando o protegiendo el espacio entre tú y la ola,
Ago, según el evento primordial, simplemente crea
la distancia entre tú y la ola.
Ese algo entre tú y la ola se metamorfosea,
según la ola: según su tamaño, su agudeza, su salinidad,
en una tabla de surf, una barca, una membrana ovular.
Según tu historia, tu diminuto principio,
y según su forma, tú también cambias.
Membrana ovular, barca, tabla de surf.
La ironía de que un colectivo de metamorfosis dirija el cambio.
Sin embargo, aquello que parece lo más subjetivo
quizá sea también lo más objetivo.
Pero incluso bajo el embate de la misma ola,
membrana ovular, barca, tabla de surf,
adquieren formas diferentes.
Cada nadador, nadador, nadador.
Cada membrana ovular, barca, tabla de surf.
Membrana ovular, barca, tabla de surf.
El Nadador